Lanús hace historia y mete un grito que sacude a todo el fútbol argentino
Lanús volvió a levantar una copa internacional y es ahora campeón de la Copa Sudamericana. Lo digo así nomás, sin vueltas, porque todavía resuena en la cabeza ese final que te deja sin aire. El Granate venció a Atlético Mineiro y se quedó con la Sudamericana 2025 en Asunción. Tremendo.
El 0–0 se extendió durante 120 minutos que parecieron un laberinto. Un trámite áspero, con chispazos, con ratos en los que pensé que la historia se escapaba por un detalle. Nada. Se definió desde los doce pasos y ahí apareció ese temple que suele nacer en los clubes que no tienen la billetera de los monstruos del continente. Lanús ganó 5–4 y el continente entero vio cómo un club del sur bonaerense levantaba una copa con una mezcla de orgullo y desahogo.
Esa vuelta olímpica marca el segundo trofeo grande fuera de Argentina para el club. Y le pone una ficha más a un proyecto que, según mis analistas, tiene algo raro para estos tiempos: orden, convicción, una identidad que no se compra con dinero.

Una final que pidió coraje, piernas duras y una cabeza fría como un cubito
El partido se jugó como se juegan las noches pesadas. Mineiro llegó con el traje de favorito y Lanús lo miró sin achicarse. Se cerró bien atrás, presionó donde dolía y leyó cada tramo del duelo como si ya lo hubiese visto antes. Algo de intuición, algo de estudio. A mí me dio la sensación de que manejó el ritmo cuando la pelota quemaba.
El arquero fue enorme en la tanda. Atajó un penal clave, de esos que te levantan el corazón del piso. Los ejecutantes granates patearon como si estuvieran en un picado de barrio: tranquilos, seguros, sin sobreactuar nada. Un detalle que dice bastante.
En varias mesas futboleras ya se comenta que esta campaña no fue casualidad. Lanús viene sosteniendo una idea que lo pone entre los equipos más ordenados del continente. Y ojo, no hablo de marketing ni frases armadas… hablo de laburo, de decisiones pensadas, de un club que no improvisa.
Un título que golpea fuerte en el sur y que también le sirve a todo el fútbol argentino
Lo que pasó en Asunción rebotó directo en las calles de Lanús. Miles salieron a festejar como si el barrio se volviera más grande por un rato. Y quizá sí, un poquito sí. Este club, que siempre mantuvo ese aire familiar, se codea cada tanto con los gigantes de Argentina o Brasil. Y cuando su estructura funciona, mete estas sorpresas que no son tan sorpresa si uno lo mira de cerca.
El título suma otra estrella para el país en torneos continentales. Algo que siempre da una cuota de orgullo en medio de tantas peleas internas y discusiones eternas.
Lo que se viene
La copa trae más que gloria. Lanús entra directo a la Recopa y suma un premio en dinero. Plata fresca que ayuda a ordenar el próximo ciclo y a subir la vara. Se viene un año exigente. Lo saben todos.
La dirigencia ya empezó a moverse para retener a los que fueron clave y sumar algún refuerzo donde haga falta. Hay ilusión, claro. Pero también una sensación de que este plantel puede ir un poco más lejos si mantiene la calma y no rompe lo que viene funcionando. Y ahí, quizá, nazca otra historia de esas que después se cuentan con una sonrisa torcida.






